El sabor amargo de ser la ciudad segunda en el pais en cuanto a mayor desocupacion, es algo que nos toca muy de cerca a todos los marplatenses. Por ahi haciendo un analisis fino quien no tiene un familiar, amigo o conocido que esta sin trabajo en esta queridad ciudad. Mas alla del trabajo que realizan constantemente los gremios de la ciudad tratando de tener mayores fuentes de trabajo o simplemente manteniendo las que hay resulta de sumo interes leer el estudio realizado por la licenciada MARIA EVA AYALA que habla de la desocupacion en Mar del Plata. Contratados, subcontratados, monotributistas y tantas cosas mas son analizadas en este informe.
ACLARACIÓN: a diferencia de informes anteriores, la Consultora lanza esta vez un artículo de opinión desarrollado por la licenciada en Sociología María Eva Ayala. En base a los datos dados a conocer recientemente por el INDEC, la socióloga realiza un análisis comparativo sobre la desocupación de 2009 en Mar del Plata y los motivos estructurales que provocaron esta situación. El desempleo bajó, el trabajo precario creció Los indicadores del mercado de trabajo en nuestra ciudad continúan requiriendo de nuestra atención como ciudadanos marplatenses para delinear respuestas a largo plazo. Es la segunda ciudad del país entre los aglomerados urbanos relevados por el INDEC, con mayor cantidad de desempleados. Salimos de aquel 14,0% de desocupados a través del funcionamiento de una variable de ajuste como es el subempleo. El mercado de trabajo resulta complejo cuando la mirada pretende ir más allá de los números y comprender de qué se trata esta problemática estructural que padece nuestra ciudad hace muchos años. Como situación ideal podemos pensar un volumen de desempleo virtualmente nulo, es decir, el pleno empleo de nuestra mano de obra disponible. Esto implica la no existencia de desempleo oculto (personas que si se les ofreciera un trabajo lo realizarían, pero no buscaron trabajo porque no creen poder encontrarlo o se cansaron de buscar). La probabilidad de existencia empírica de este balance perfecto es realmente baja. La tasa de desempleo no suele ser nula y, la incorporación de mujeres y jóvenes al mercado de trabajo sugiere una presencia potencial y casi permanente de desempleo abierto u oculto. Mar del Plata es un caso testigo de las dificultades que presenta el mercado de trabajo en la Argentina, y lo conflictivo que resulta un balance entre la disponibilidad de mano de obra y la generación de puestos de trabajo. El informe del INDEC del segundo trimestre de 2009 resultó desfavorable para nuestra ciudad y despertó el interés en la problemática por parte de variados actores sociales y políticos. Opiniones diversas, posiciones encontradas. En aquella oportunidad, el indicador de desempleo se ubico en 14,4% mientras que el subempleo en el 9,6%. El tercer trimestre de 2009 fue publicado hace unos días y presento datos relevantes sobre las variables de ajuste del mercado de trabajo en la ciudad. Lo población desocupada con respecto al trimestre anterior en términos relativos descendió al 11,6% mientras que la tasa de subocupación volvió a ubicarse con valores mayores a la tasa de desempleo, en 13,8%. La serie histórica de los indicadores de mercado de trabajo en la ciudad de Mar del Plata demuestran que el subempleo fue una variable de ajuste para el desempleo abierto, es decir, limitando el incremento del indicador de desocupación. Por otra parte, se observa un descenso en la población económicamente activa con respecto al segundo trimestre de 2009, pasando de 299.000 personas a 283.000 en el 3er trimestre de 2009. Con respecto a la población ocupada esta desciende también en este periodo de 256.000 a 250.000 trabajadores. En lo que respecta a la población desocupada observamos un fenómeno de ajuste interesante. En el segundo trimestre de 2009, se observaron 43.000 personas desempleadas en la ciudad de Mar del Plata, es decir, aquellos que sin tener trabajo se encuentran buscándolo de forma activa. En el tercer trimestre nos informa el INDEC que en la ciudad de Mar del Plata hay 33.000 desocupados, es decir, tenernos 10.000 personas menos sin trabajo en nuestra ciudad. Observando los indicadores, la población económicamente activa (PEA) desciende con lo cual existen menos personas que tienen trabajo o buscan trabajo de forma activa. La tasa de empleo, es decir las personas ocupadas sobre la población total, se mantiene casi en el mismo lugar. En el informe anterior observamos 29.000 personas subempleadas mientras que en el actual informe son 39000 trabajadores. En este sentido, son 10.000 personas las que consiguieron algún empleo de pocas horas semanales con lo cual no se ha logrado crear empleo genuino sino que se ha logrado incorporar al mercado de trabajo a través de la precarización laboral. Según el informe del INDEC de las 39.000 personas que trabajan jornadas laborales reducidas, son 24.621 las que están buscando de forma activa más horas de trabajo y tienen la disponibilidad horaria para hacerlo. Las ocupaciones no plenas se tratan de actividades “refugio”, actividades que permiten tener ingresos acotados y una labor productiva ante la dificultad de integración regular al mercado de trabajo. De este modo, para un análisis en profundidad de estos indicadores laborales, la subocupación es un área en la que también deben trabajar las políticas públicas ya que la diferencia entre la mano de obra disponible y la ocupada no se expresa solamente a través del desempleo abierto. Los ingresos y el consumo, elementos constitutivos de las diversas mediciones de pobreza, deberían estar implicados en este análisis de igual manera. Evidentemente, aquellos que tienen jornadas laborales reducidas y están buscando ampliar su fuente de trabajo se encuentran incentivados por el incremento de ingresos al hogar en tanto puedan satisfacer las necesidades de consumo básicas y totales. Entre otras cosas, el problema del subempleo hace referencia a la microempresa, al trabajo familiar, al cuentapropismo, etc. Como dato ilustrativo ténganse en cuenta que el 75% de las microempresas latinoamericanas no tendrían rentabilidad alguna si asumieran la totalidad de las cargas impositivas a las que se encuentran obligadas, con lo cual el fenómeno de desempleo no debe ser observado en sí mismo y aislado sino integrado con otros que permiten una verdadera interpretación de lo que nos está sucediendo. Esto nos permite a los marplatenses, ampliando nuestra capacidad de autocrítica, diseñar alternativas viables desde el desarrollo local para dar respuesta a problemáticas que tienen muchos años en General Pueyrredón y requieren el trabajo de sector público y privado en su conjunto para lograr una influencia favorable. Por María Eva Ayala, Lic. en Sociología.

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