“Gracias, muchas gracias.
Compañeros y compañeras: déjenme decirles que es para mí un inmenso honor que los trabajadores, en este caso los taxistas, el Sindicato de Taxis fundado por Eva Perón, me haya invitado para un día tan importante como es la inauguración de este fantástico edificio.
Pero déjeme decirle, compañero Viviani, antes de seguir hablando como presidenta de
Por eso, nada ni nadie nos va a mover de esta cancha que es la cancha de la historia, que es la cancha de la liberación nacional, que es la cancha de las conquistas y los derechos que construimos y que seguimos construyendo a la luz de lo que fue la impronta de Perón y de Eva Perón.
Por eso, déjeme decirle que hoy estoy muy orgullosa de estar aquí. Y lo que señalaban, usted compañero y el compañero Hugo Moyano, secretario general de
Déjenme decirles que ustedes tienen razón: esto es producto de una política y de un modelo que, a partir de mayo del año 2003, ha vuelto a instalar a la dignidad nacional como uno de los objetivos que debemos llevar adelante todos los argentinos.
Hace pocos días anunciaba en el Salón de las Mujeres del Bicentenario, allí en
Porque, en realidad, si contamos los aumentos después de décadas de congelamiento que tuvieron nuestros viejos desde el año 2003 a la fecha, debemos andar por el aumento 15 ó 16 y casi por el 500 por ciento de aumento de aquellos 150 pesos de la jubilación mínima.
Hoy, compañero secretario general de
Allá por el año 2003, teníamos cuatro millones y medio aproximadamente de trabajadores que tenían protección social; hoy tenemos más de ocho millones de trabajadores.
En el año 2003, solamente el 31 por ciento de nuestros niños menores de 18 años tenían protección; hoy, luego de
Ancianos y niños, los dos extremos de la vida que fueron fundantes de nuestro pensamiento y de nuestras ideas y en el medio, millones de trabajadores porque se han vuelto a abrir las fábricas, porque hemos vuelto a producir, porque hemos vuelto a exportar como nunca, porque hemos logrado cifras inigualables e, inclusive, el año pasado, durante la peor crisis que se recuerde en todo el mundo desde el año 1930, el comportamiento del modelo fue como en ningún otro lado en cuanto a resguardo de los puestos de trabajo, en cuanto a medidas promocionales para la industria, para los servicios, para los productores, de modo tal que la crisis impactara lo menos posible.
Yo me acuerdo -y vos te debes acordar Hugo y se debe acordar el resto de los compañeros de
Y me acuerdo que me fueron a ver para proponerme algunas cosas y yo les dije “quiero decirles que este gobierno se va a comprometer y va a tener como objetivo principal en este año que se avecina, mantener el vínculo laboral entre el trabajador y su empresa, que no había leyes que pudieran garantizar el no despido porque la economía no se maneja por leyes, que lo que había que garantizarle y ayudar en todo caso a los empresarios, era poder mantener sus plantillas laborales aún con reducción de horas o de jornada laboral, pero que el objetivo era evitar que llegara ese telegrama de despido que te cambia la vida, porque te parte al medio y porque después es muy difícil lograr volver a construir ese vínculo laboral”.
Y quiero decirles, no a ustedes sino a todos los argentinos, con mucho orgullo, que el día que celebramos la cena con todos los trabajadores en Olivos,
Y así, pudimos sortear el año más difícil, ese en el que nos auguraban en los primeros meses del año que la desocupación se iba a disparar de nuevo a dos dígitos. Esos pronósticos que nos decían que por la caída de las exportaciones apenas si íbamos a llegar a seis mil millones de dólares de superávit comercial; esos que nos decían que la recaudación fiscal se iba a caer en entonces íbamos a caer en déficit; esos que nos decían que iban a quebrar las fábricas y a fundirse los comerciantes. Y asustaron a la gente, no solamente con que iba a llover, como hoy, sino con otras cosas peores, porque la lluvia pasa pero la miseria queda. Nos asustaban con la miseria, nos asustaban con el dolor, con la tragedia.
Por eso, frente a estos profetas, falsos profetas del desastre, le pusimos fuerza, le pusimos trabajo, le pusimos tesón, convicción y coraje, pusimos duras las espaldas y pudimos gestionar un año en el que cerramos el último trimestre con reducción de la desocupación; en que cerramos un año récord de superávit comercial, más que en el año 2008, casi 17 mil millones de dólares; cerramos también con recaudación fiscal en positivo, con superávit fiscal que han sido dos de los pilares que nos han permitido desendeudar al país, ayudar a la industria, a los productores a través de beneficios fiscales y promociones fiscales.
En este año 2009 fuimos, y estoy muy orgullosa de decirlo frente a los trabajadores, después de China, el país emergente que más medidas promocionales fiscales ha dado a sus empresarios y comerciantes para poder mantener el nivel de actividad.
Ni qué hablar de los que nos decían que íbamos a tener que importar el trigo, el maíz y todo lo demás.
Yo no quiero en un día de fiesta como hoy, con los muchachos de
Hemos aprendido, compañeros, que muchas veces, incentivaban desde afuera las divisiones y los enfrentamientos como quieren también hacerlo entre los argentinos, porque divididos y enfrentados es más fácil para las minorías del privilegio conservar y aumentar esos privilegios a costa de las grandes mayorías.
Por eso, por unos cuantos años y palos en el lomo, hemos aprendido que el camino, precisamente, es la unidad para un proyecto nacional y popular.
Y para finalizar: yo lo escucha recién a Viviani cuando bien se quejaba de los que descalifican, agravian, tienen mala onda y todo lo ven mal, y recordaba al Cervantes, cuando le decía a Sancho, “ladran, Sancho, señal que cabalgamos”. Si me permitís Oscar, yo lo voy a adaptar a una versión cristinezca: “ladran, Sancho, señal que son perros”.
¡Vamos argentinos todavía adelante, a seguir trabajando por un país y una sociedad más justa y más equitativa!
Gracias y el corazón a todos, cuídense mucho, gracias”.


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